Si hubiera que señalar los mayores problemas que a día de hoy siguen planteando los coches eléctricos sería fácil dilucidar que uno de ellos es la infraestructura de recarga, pero el que más preocupa a potenciales compradores es el de la autonomía. Aunque ha mejorado con el paso de los años, sigue siendo un punto que genera incomodidad y, según parece, no debería ser así.
Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Delaware, prácticamente el 40% de los conductores podrían cubrir el 100% de sus necesidades de movilidad anuales con un coche eléctrico, incluso con uno de los que autonomías más justas del mercado ofrezcan.
El equipo analizó los hábitos de 333 conductores de Atlanta, Estados Unidos y compararon sus necesidades de kilometraje al año con los alcances que ofrecen distintos tipos de modelos de cero emisiones.
El resultado fue que el 37,9% de ellos podría cubrirlas por completo incluso con un Nissan Leaf, que con 240 kilómetros de rango no es un modelo precisamente puntero en este campo. Y esto sería cargando el vehículo en su casa, el trabajo o en centros comerciales donde este parado, si necesidad de recurrir a puntos de carga rápida.
De hecho, Willett Kempton, profesor que ha liderado la investigación, señala que precisamente optar por eléctricos con baterías y autonomías comedidas es algo que reporta muchos más beneficios que decantarse por modelos con pilas de mayor tamaño y alcance.
Entre ellas se encuentra el hecho de que producirlos supone unas menor emisiones de CO2, por lo que son más respetuosos con el medio ambiente; utilizan una menor cantidad de materiales raros, son más baratos, son más eficientes y, dado que son más ligeros, incluso son más seguros para los peatones.
Kempton apunta que, desde el punto de vista económico, sale mucho más rentable alquilar un coche de manera puntual para los viajes largos que desembolsar una considerable cantidad extra para hacerse con un eléctrico con mucha más autonomía que, en realidad, no se va a utilizar en el uso normal.

